Ferdinand Marcos (Ferdinand Emmanuel Edralin Marcos Sr.) asumió la presidencia de Filipinas el 30 de diciembre de 1965. Gobernó inicialmente como presidente electo y fue reelegido en 1969, pero en 1972 declaró la ley marcial, extendiendo su poder de forma autoritaria durante poco más de 20 años.
Su régimen se caracterizó por corrupción, represión y violaciones a los derechos humanos. Un punto de inflexión clave fue el asesinato del líder opositor Benigno “Ninoy” Aquino Jr. el 21 de agosto de 1983 a su regreso del exilio, lo que generó un amplio rechazo popular contra Marcos y su esposa Imelda Marcos.
Ante la creciente presión internacional y local, Marcos convocó elecciones presidenciales anticipadas (snap elections) para el 7 de febrero de 1986. La candidata opositora principal fue Corazon “Cory” Aquino, viuda de Ninoy. Aunque la comisión electoral oficial declaró ganador a Marcos, se documentaron masivos fraudes electorales, lo que desató protestas masivas.
El derrocamiento ocurrió durante la Revolución del Poder Popular (People Power Revolution o EDSA Revolution), del 22 al 25 de febrero de 1986. El 22 de febrero, el ministro de Defensa Juan Ponce Enrile y el general Fidel V. Ramos se rebelaron contra Marcos y se atrincheraron en campos militares. El cardenal Jaime Sin llamó a los filipinos a apoyar pacíficamente a los rebeldes.
Cientos de miles de ciudadanos se congregaron en la avenida Epifanio de los Santos (EDSA) en Manila, formando una barrera humana no violenta. Los soldados leales a Marcos, bajo el mando del general Fabian Ver, se negaron a disparar contra la multitud. Esta presión masiva y pacífica colapsó el apoyo al régimen.
El 25 de febrero de 1986, Corazon Aquino fue juramentada como presidenta en una ceremonia simbólica, mientras Marcos realizaba su propia inauguración en el Palacio de Malacañang. Esa misma noche, Marcos, Imelda y su familia huyeron del país con ayuda estadounidense hacia Hawái, poniendo fin a su gobierno de 20 años.
Esta revolución pacífica marcó el inicio de la Quinta República y la restauración de la democracia en Filipinas, convirtiéndose en un ejemplo global de cambio no violento. Marcos murió en el exilio en 1989.